Durante la homilía dominical, la Iglesia Católica emitió un contundente llamado a la reflexión a la sociedad y sus dirigentes, advirtiendo sobre las consecuencias de promover acciones que dividen al país en lugar de generar progreso y bienestar.
El sacerdote Carlos Magno centró su mensaje en la parábola de la viña, señalando que Dios ha dotado al ser humano de todo lo necesario para florecer y dar buenos frutos. Sin embargo, lamentó que en la actualidad muchos opten por el camino del egoísmo y las malas acciones.
“Dios espera que en nuestra vida demos frutos de amor, paz, justicia y armonía. Pero lamentablemente, en lugar de cosechar cosas buenas, muchos se dedican a sembrar corrupción, mentiras, odio y a sembrar terror a su paso, destruyendo lo que el Creador nos brindó para el bien de todos”, reflexionó el líder religioso.
En ese sentido, la Iglesia instó a la población y a las autoridades a rectificar el rumbo, promoviendo el perdón, el servicio y la verdad, y recordando que cada ciudadano es responsable de la semilla y los frutos que aporta para el desarrollo de la nación.









