La carta (mejor dicho, el “burofax”) llegó, con recepción certificada. De esa forma, nadie puede fingir que no la recibieron. Alguien la abre (¿el propio presidente del FC Barcelona Josep María Bartomeu, quizás?) y la lee. ¿Qué dice? Esperen, ¿qué qué? La misiva dice que Lionel Messi, el jugador más grande de la historia del club, de la historia de cualquier club, quiere irse.E irse ya,gratis,además. Y cree que tiene bases legales (después de todo, esa es la razón por la cual utilizó un “burofax”) para que el Barcelona se lo permita.
Pues bien, a partir de entonces, todos, en todas partes, se volvieron totalmente locos.
A continuación, intentaremos responder algunas preguntas básicas que todos se han hecho tras conocer la sísmica noticia de este martes, que sacudió a todo el mundo del fútbol.
Nadie la conocía. Y ahora se convirtió en la palabra de moda. Esencialmente, un “burofax” es una carta formal enviada por vía certificada, firmada oficialmente por la persona que la recibe. Es una forma en la cual el remitente puede demostrar legalmente que el destinatario ha sido notificado del contenido de la carta. Y cuenta con valor probatorio, que podría alegarse como parte de una causa jurídica… si hay que llegar a esas instancias.
En otras palabras: el Barça no puede decir “¿Cómo? ¿Te quieres ir? No teníamos idea. ¿Por qué no nos dijiste?”
Siendo más sucintos: Se los dijo. Oficialmente.
Entonces… ¿es éste el fin?
Pues bien, es un final y, sí, cuesta imaginarse cómo pueden retractarse de esto. Más aún, si llegan a producirse declaraciones públicas en las horas y días por venir. No sólo se trata del hecho de que Messi pueda dejar el Barcelona: también se trata de la forma como partirá, el por qué, y cuándo lo hará.
Pero ¿esto implica una salida irreversible de Messi? No, no realmente, aunque es muy difícil imaginarse otro resultado. No hay manera de borrar esto, considerando que nada podrá volver a ser igual. Incluso, si Messi se queda en el club culé, no se sentirá de la misma manera. Incluso, si todo cambia excepto él (si Bartomeu dimite, si Luis Suarez permanece, si llega Neymar), si todos esos sueños alocados se hacen realidad, si él llega a pensar de repente: “¡Oigan, mejor me quedo!” … nada volverá a ser como antes. Algo está roto. Ya estaba roto, obviamente (razón por la cual llegamos a este punto), pero nos encontramos en un extremo en el cual ya arreglar las cosas parece prácticamente imposible.
Entonces, ¿qué hacer? Hay que dejarlo ir. ¿A qué te aferras, de todos modos? Si Messi está realmente decidido a irse, quizás ya no tiene sentido obligarlo a permanecer en el club.
A pesar de todo lo anterior, el Barcelona podría pelear: el único daño peor que el ya causado podría ser que Messi, de hecho, ¿saben?, se vaya. Visto desde el otro lado, lo que se desea y lo que se obtiene no siempre es lo mismo… incluso si se es Lionel Messi.
Y, ¿quién tiene la razón? ¿La cláusula es válida?
Los representantes legales de Messi dirán que la verdadera fecha límite de su cláusula es “el final de la temporada”, el cual se produjo, por motivos excepcionales, a finales de agosto, en vez de mayo. Pero todo dependerá de cómo fue la redacción precisa del contrato. Lo anterior, en caso de que este impasse se convierta en una batalla legal. Sin embargo, no es tan simple. Si se llega a una pelea legal (una verdadera lucha en tribunales), el Barça ya habrá perdido.
No puedes dejarle ir, pero ¿cómo no hacerlo, de llegar a semejante punto?








