El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, llegará este miércoles a Ecuador para abordar la cooperación en la lucha contra las organizaciones criminales transnacionales, en plena campaña de bombardeos a embarcaciones en el océano Pacífico vinculadas supuestamente al narcotráfico de Los Choneros, la banda criminal ecuatoriana asociada al mexicano Cartel de Sinaloa.
Esta es la segunda visita que Rubio hace a Ecuador desde que es secretario de Estado, tras una primera estancia en septiembre del año pasado.
Rubio escenificará en la capital ecuatoriana el momento de relaciones más intensas entre EE.UU. y Ecuador, que se profundizaron con la llegada al poder de Donald Trump y Daniel Noboa, respectivamente, especialmente en la «guerra» emprendida por el mandatario ecuatoriano contra las bandas criminales, a las que se les atribuye la ola de violencia sin precedentes en la que está inmerso el país.
La ayuda militar a Ecuador
En las dos semanas previas a la visita de Rubio a Quito, Estados Unidos ha bombardeado al menos cinco embarcaciones, según informaciones del Comando Sur de ese país y el propio secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth.
Los bombardeos se han dirigido a embarcaciones que, bajo supuesta información de inteligencia de EE.UU., daban soporte logístico en alta mar y reabastecimiento a las lanchas presuntamente cargadas de droga que parten desde las costas ecuatorianas hacia Norteamérica.
En estos ataques, la tripulación fue desalojada de la embarcación antes de ser destruida y sus integrantes fueron entregados a las autoridades ecuatorianas, donde la Justicia, en al menos dos de los cinco casos, los ha dejado en libertad al no hallar indicios de delito.
El apoyo militar de EE.UU. en territorio ecuatoriano también se ha hecho tangible con la llegada de dos MV-22B Osprey, un modelo muy singular de aeronave conocido como convertiplano -entre un helicóptero y un avión de turbohélices, gracias a sus dos grandes rotores basculantes-.
EE.UU. empleó esta semana este tipo de aeronaves en un operativo en el sector de Alto Punino, un enclave de minería ilegal en la Amazonía ecuatoriana. El país utiliza estos aparatos para realizar incursiones en lugares de difícil acceso, como la captura del presidente Nicolás Maduro en Caracas.









