El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, reclama a la OTAN la falta de apoya en la guerra con Irán en una Reunión de Ministros de Asuntos Exteriores de la Alianza Atlántica celebrada en Suecia.
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Fuerte reclamo por parte de EE. UU.
Rubio ha tenido una crucial reunión bilateral con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en la que el tema central ha sido la profunda incomodidad de Washington ante la postura pasiva de varios de sus aliados europeos frente al conflicto armado que la administración de Donald Trump sostiene en Medio Oriente contra la República Islámica de Irán.
Durante el encuentro, el secretario de Estado ha señalado de manera frontal la “decepción” del mandatario estadounidense con la falta de acompañamiento militar por parte de los miembros del bloque transatlántico.
El jefe de la diplomacia norteamericana ha dejado en claro de antemano el malestar de la Casa Blanca al recalcar que, aunque el presidente no les ha solicitado el envío de aviones de combate a la zona de conflicto, la negativa generalizada a respaldar las operaciones estadounidenses en territorio iraní resulta inaceptable para Washington, señalando que es un asunto por el cual los socios europeos “deberán responder”.
El reparto de la carga financiera y los imperativos estratégicos de cara a la próxima Cumbre de la OTAN en Ankara, programada para el mes de julio, centraron gran parte de las deliberaciones.

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Estados Unidos mantiene una fuerte presión para que las naciones europeas eleven sus presupuestos de defensa a máximos históricos. No obstante, las conversaciones también abordaron la expansión de la producción transatlántica y la firme oposición de Washington hacia medidas proteccionistas dentro de la Unión Europea que, según denunciaron, arriesgan la interoperabilidad de las fuerzas armadas aliadas.
Paralelamente, Rubio ha ofrecido un balance sobre la situación en el Golfo Pérsico, confirmando la existencia de un “ligero avance” en los contactos diplomáticos indirectos para alcanzar un alto el fuego con el régimen de Teherán.
Pese a manifestar un moderado optimismo en aras de un consenso global coordinado a través de las Naciones Unidas, ha advertido que la postura de su país se mantendrá inflexible en lo que respecta al desmantelamiento del programa de enriquecimiento de uranio iraní, enfatizando que bajo ninguna circunstancia se permitirá que dicha nación desarrolle armamento nuclear.
Otro de los puntos críticos de fricción comercial y militar abordados fue la seguridad marítima y la libre navegación en el Estrecho de Ormuz, un paso estratégico vital para el suministro energético global.

Rubio repudió propuestas iraníes
El secretario de Estado estadounidense repudió enérgicamente la propuesta de Irán de implementar un sistema de peajes en este corredor marítimo internacional tras los recientes roces navales.
Marco Rubio ha catalogado la pretensión iraní como un desafío unilateral que ningún país del mundo debería tolerar, encontrando respaldo formal en los ministros presentes para cooptar una resolución de rechazo generalizado.
El despliegue de tropas estadounidenses en el continente europeo también ocupó la agenda de la cumbre en Suecia, ante el desconcierto general que generaron las órdenes cruzadas emitidas desde la Casa Blanca.
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Los aliados europeos venían exigiendo aclaraciones urgentes luego que Donald Trump anunciara abruptamente el retiro de 5 mil uniformados asentados en bases de Alemania. El panorama se volvió aún más confuso cuando, pocas horas antes de la reunión, el presidente dio un giro radical al ordenar el envío de un contingente similar a Polonia.
A su llegada al foro militar en Helsingborg, Marco Rubio ha intentado apaciguar los ánimos y mitigar las críticas de los ministerios exteriores locales, asegurando que los repentinos movimientos de las fuerzas militares norteamericanas no responden a una naturaleza “punitiva” o de castigo hacia los socios europeos.
El funcionario ha explicado ante la prensa que Estados Unidos se ve obligado a replantear la distribución geográfica de sus fuerzas debido a sus extensos compromisos globales en teatros operativos complejos como el Pacífico y el Medio Oriente.
Por su parte, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha intentado matizar las tensiones transatlánticas proyectando una imagen de unidad y optimismo con miras a la cumbre en Turquía.
Rutte ha afirmado que el bloque actualmente es “mucho más fuerte y justo” que en años anteriores, anticipando un cambio de paradigma gradual en el que los miembros europeos asumirán progresivamente una mayor responsabilidad en su propia defensa para aliviar la carga histórica de Washington, buscando con ello equilibrar la histórica alianza estratégica compartida.









