Más de un millón de habitantes de la región de Madrid no pueden salir de sus barrios si no es por motivos de primera necesidad desde este lunes, cuando se amplían a nuevas zonas las restricciones para frenar el virus, consideradas insuficientes por el gobierno central.
Alrededor de 167.000 personas se verán afectadas por la extensión de estas medidas, por las que solo podrán salir de sus barrios para ir a trabajar, ir al médico o llevar a los niños al colegio.
La policía realiza controles aleatorios para vigilar el cumplimiento de estas restricciones que, a cambio, permiten a los afectados moverse libremente por sus barrios sin tener que confinarse en casa.








