El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro se citarán en las urnas dentro de un mes, en unas elecciones que se vaticinan inciertas a raíz de las revelaciones de un escándalo de corrupción de gran calado y con potencial explosivo.
La distancia entre ambos candidatos en las encuestas más recientes ronda los cinco puntos porcentuales en la primera vuelta, con ligera ventaja para Lula, aunque el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, líder de la extrema derecha brasileña, está reduciendo la brecha poco a poco.
La campaña se ha tensado al límite en los últimos días por el escándalo que tiene en su eje al Banco Master, un ente privado liquidado por orden del Banco Central el año pasado, tras causar pérdidas que superan los 11.000 millones de dólares a fondos de pensiones públicos.
El escándalo, cuyas investigaciones siguen abiertas y están en su mayoría bajo secreto judicial, ha salpicado a numerosos políticos, autoridades y jueces del Tribunal Supremo.
Un escándalo en desarrollo
La crisis política creció esta semana por la divulgación de unos mensajes comprometedores del banquero Daniel Vorcaro, antiguo dueño del Banco Master, enviados al magistrado Alexandre de Moraes, quien fue el juez instructor del caso que llevó a la condena de Jair Bolsonaro por golpe de Estado.
Ambos bandos políticos han tratado de explotar políticamente el caso de corrupción, tratando de vincularlo a su adversario en las elecciones.
Flávio Bolsonaro afirmó este viernes que existe «un consorcio» entre Lula y «esas personas que han intentado acabar con la democracia», en alusión a los implicados en la trama.









