Vinicius Júnior atraviesa un inicio de curso complicado en el Real Madrid, donde la falta de frescura y confianza se ve reflejada en sus estadísticas individuales. Tras firmar temporadas sobresalientes, el extremo brasileño muestra registros sensiblemente inferiores en el arranque del ejercicio 2026-27. Factores como la escasa pretemporada tras el Mundial y la adaptación a los métodos de José Mourinho parecen haber influido en el rendimiento del atacante merengue.
El impacto del ‘7’ en el desborde ha decaído de forma evidente, promediando por primera vez desde 2024 menos de diez progresiones exitosas por partido (9.49) y apenas 3.12 regates por encuentro. A pesar de perder chispa en el uno contra uno, su visión de juego se mantiene intacta, registrando 0.91 pases clave y 0.39 asistencias por duelo, números que se equiparan o superan a los de campañas anteriores.
El aspecto más alarmante para el cuerpo técnico radica en la definición y la efectividad de cara a puerta. Vinicius ha bajado de los tres tiros por partido y su promedio goleador cayó a solo 0.13 tantos por choque, muy lejos del 0.4 que venía promediando. Esta falta de contundencia se traduce en su peor diferencial de goles esperados (-0.28) y un aporte discreto en presión alta, con apenas 0.26 recuperaciones en campo rival.
Aunque el esfuerzo defensivo del brasileño ha sido reconocido por Mourinho, las métricas señalan la necesidad de una rápida reacción. Con contrato renovado hasta 2032, la afición y el club confían en que el atacante recupere su mejor versión para volver a liderar el frente ofensivo del conjunto blanco.









