La FIA y todos los actores principales de la Fórmula 1 aprobaron una serie de ajustes reglamentarios para la temporada 2026 tras semanas de consultas técnicas y de pilotos, con el objetivo de optimizar el rendimiento, la seguridad y la adaptabilidad a distintos circuitos desde el Gran Premio de Miami.
Según informa el sitio oficial de la Máxima, estos cambios se fundamentan en el análisis de datos recabados en las primeras tres carreras de ese año, disputadas en Australia, China y Japón, y contemplan medidas específicas para situaciones de carrera, largada, clasificación y conducción en condiciones húmedas.
En el marco de estas modificaciones, la FIA destaca la introducción de un nuevo sistema de detección de arranque con baja potencia, destinado a identificar vehículos cuya aceleración sea anormalmente reducida al soltar el embrague al inicio de la competencia.
Cuando el sistema registre este comportamiento, se activará automáticamente el despliegue del MGU-K (generador eléctrico de recuperación de energía cinética), garantizando un mínimo nivel de aceleración sin favorecer deportivamente al piloto afectado.









