Luego de la íntima ceremonia de la que participó solamente la familia Messi en el cementerio El Prado de la localidad de Pérez, aledaña a Rosario, el futbolista de Inter Miami tomó la decisión de postergar su regreso a Estados Unidos para permanecer unas horas más junto a su círculo tras darle el último adiós a su padre Jorge.
El capitán de la selección argentina arribó a Argentina el sábado por la noche, permaneció toda la madrugada en el Parque Privado donde despidieron a su papá y recién pasado el mediodía del domingo salió de ese predio y horas más tarde se internó en la casa que tiene en el barrio cerrado Kentucky, de Funes.
La escena tuvo un rasgo inusual para una figura de su dimensión pública: casi no se filtraron datos sobre su llegada ni sobre la ceremonia.
El vuelo chárter partió al mediodía del sábado 8 desde Fort Lauderdale, aterrizó en el aeropuerto Islas Malvinas de Fisherton y desde allí, Messi junto a Antonela Roccuzzo y sus hijos, fueron directamente al cementerio en Pérez, donde se reunió con sus hermanos y el resto del círculo íntimo.
El adiós transcurrió con puertas cerradas, con pocos curiosos en las inmediaciones y apenas algunas ofrendas dejadas por niños en señal de afecto. También pudieron verse coronas de flores enviadas por la AFA y por el cuerpo técnico de la selección argentina.








