La llegada de LeBron James a Filadelfia para firmar con los 76ers reordenó en horas el mapa deportivo de la ciudad porque su decisión no solo sacudió el mercado de la NBA, sino que abrió la posibilidad de que el equipo vuelva a pelear por un título que no gana desde 1983, según The Athletic.
El impacto se tradujo de inmediato en señales concretas: las entradas para los partidos habrían cuadruplicado su precio, restaurantes locales le ofrecieron costillas gratis y bautizaron cheesesteaks en su honor, mientras las redes sociales se llenaron de celebraciones que alcanzaron incluso a servicios funerarios, de acuerdo con la publicación.
Un periodista que cubre la NBA relató al medio que, mientras intentaba confirmar detalles del acuerdo, acumuló 138 mensajes de texto y llamadas de amigos y familiares que querían entender si la apuesta convertía a los Sixers en candidatos.
“Las superestrellas no suelen elegir Filadelfia”, afirmó. “Solo por eso, esto significa mucho. Somos una ciudad orgullosa, y abrazamos a quienes nos abrazan. Si esto sale bien, él tendrá mucho para ganar”.
La decisión de James activó una euforia que excedió al básquetbol
La conmoción que generó el arribo de James atravesó generaciones y ámbitos distintos del deporte local.
El comediante Kevin Hart, nacido en Filadelfia, celebró con un video cargado de euforia y agradeció a James por “tomar la decisión correcta, la mejor decisión”, mientras la entrenadora de South Carolina Dawn Staley, una de las mayores figuras del básquetbol femenino surgidas de la ciudad, escribió en redes: “Tenemos al rey” y hasta se ofreció a ayudar a la hija menor del jugador a encontrar escuela.









