El jefe de las Fuerzas Armadas, Benjamín Valerio, sentenció que la institución solo acatará órdenes que se ajusten estrictamente a la ley.
Con esta postura, el jerarca militar advirtió que no permitirán que la fuerza armada sea utilizada para ejecutar actos arbitrarios o caprichos políticos.
Valerio subrayó que la disciplina militar tiene un límite claro: la Constitución. Al rechazar mandos ilegales, el general busca blindar a la institución de posibles abusos de poder y reafirma que la obediencia no es ciega ante decisiones que vulneren el marco legal vigente, esto luego de meses en los que la fuerza castrense fue duramente criticada por la postura de su extitular, Roosevelt Hernández.









