La política migratoria de Estados Unidos ha introducido un obstáculo inesperado para miles de aficionados y jugadores que planean asistir a la próxima Copa del Mundo: nacionales de varios países deberán depositar hasta USD 15.000 como fianza para obtener una visa de turista.
Esta medida complica la llegada tanto de hinchas como de integrantes oficiales de los equipos, mientras la FIFA busca negociar exenciones para deportistas y delegaciones.
El Visa Bond Pilot Program del Departamento de Estado afecta a ciudadanos de 50 países, entre ellos Argelia, Cabo Verde, Senegal, Costa de Marfil y Túnez, naciones que han clasificado al torneo.
Desde enero, la exigencia ya rige para algunos de estos países y, a partir de abril, se suma Túnez. Esto impone la obligación de pagar la fianza a quienes soliciten una visa B-1 o B-2, habitualmente destinada a viajes de negocios o turismo.
La fianza debe ser abonada antes de emitir la visa y varía entre USD 5.000 y USD 15.000 por persona, sin distinción de edad.
Para los aficionados de Argelia, Túnez, Cabo Verde, Senegal y Costa de Marfil, la obligación de depositar sumas elevadas puede desalentar la asistencia, aun si cumplen con los requisitos de ingreso al país.
La política representa un filtro adicional que, de acuerdo con fuentes consultadas, contradice las declaraciones de la FIFA sobre la “inclusividad” del Mundial de este año.









