La región de La Moskitia en Honduras enfrenta una crisis silenciosa por la expansión del narcotráfico y la destrucción acelerada de la selva, mientras sus comunidades indígenas luchan por sobrevivir en medio de la violencia y el abandono estatal.
En el extremo noreste de Honduras, la vasta y poco poblada selva de La Moskitia se ha convertido en escenario de disputas por el control territorial, el tráfico de drogas y la apropiación ilegal de tierras ancestrales.
Según una investigación publicada por InSight Crime, la región, que abarca más de 22,000 kilómetros cuadrados, está habitada principalmente por comunidades indígenas Miskitas, junto a minorías como los Garífunas.
La llegada del narcotráfico cambió radicalmente la vida local. InSight Crimedocumentó testimonios de habitantes que relataron cómo paquetes de cocaína aparecen flotando en el mar o encallados en las playas, convirtiéndose en un recurso inesperado y disputado.
Moreno, un extrabajador de un cártel local, describió cómo la economía y la seguridad de los pueblos dependen cada vez más del hallazgo y la venta de estos cargamentos, aunque los beneficios terminan siendo efímeros y peligrosos. “El mar da y el mar quita”, resumió uno de los pescadores entrevistados.









