El Madridismo ha tocado fondo tras caer eliminado ante el Albacete (3-2) en los octavos de final de la Copa del Rey. En tan solo tres días, el conjunto blanco ha perdido la Supercopa de España ante el Barça, ha destituido a Xabi Alonso y ha quedado eliminado de una competición.
Todo ello dejando una muy mala imagen, lo que ha provocado que varios jugadores queden señalados.
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En los alrededores del Santiago Bernabéu, el madridismo y aficionados comunes del fútbol creen que son los jugadores que no están rindiendo como deberían y qué posibles soluciones plantean.
Primero, dieron su opinión respecto a la derrota de este miércoles, como Marcos: “Fue decepcionante. Perder contra un equipo que está luchando por salir del descenso de Segunda División es un batacazo. Se tienen que replantear muchas cosas, sobre todo los jugadores. Deben hacer un cambio de mentalidad y volver a ser ese Madrid ganador”.
“Me pareció un esperpento, de los peores partidos que he visto del Real Madrid. Quedan todos los jugadores señalados: falta de actitud, desidia y esfuerzo…”, cuenta Juan Carlos.
Los aficionados también han señalado a los jugadores en general como los culpables y en especial a Vinícius por su partido de ayer y por su temporada hasta ahora. “Hay varios señalados, pero principalmente Vinícius. El entrenador no tiene la culpa de lo que sucedió ayer”, explican Celeste y Maribel.
Más contundente fue Marcos: “Vimos a un Mastantuono muy verde y a un Vinícius que no lograba conectar con su mejor versión. Otros, que son de la élite del Madrid, no están sabiendo adaptarse a los cambios de entrenador”. “Vinícius no se fue ni una sola vez del lateral del Albacete. En general, los jugadores de la primera plantilla estuvieron muy por debajo. A los del segundo equipo no se les puede exigir mucho más”, alega Jaime.
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Otros, han apuntado directamente al presidente del club, Florentino Pérez. “El señalado es Florentino. No puede destituir al entrenador a mitad de temporada. Las notas se ponen cuando acaba el curso”, cuenta Miguel.
“Tienen que cambiar muchas cosas, y no es cuestión del entrenador, sino de los jugadores y también del que está arriba”, afirma Juan Carlos.
Sobre una posible solución, los madridistas han tenido diversas opiniones. “Tienen que sentir los colores y saber que llevan el escudo del Real Madrid”, dice Pedro. “Florentino tiene que pensar soluciones”, deja claro Alberto.
No obstante, otros, como Juan Pablo apuntan a la responsabilidad del entrenador: El técnico es quien tiene pensar en posibles soluciones”.
El agridulce debut de Arbeloa al frente del Madrid
Álvaro Arbeloa construyó su camino como director técnico lejos de los focos del primer equipo, apostando por la formación y la disciplina.
Tras colgar las botas, el exdefensor inició su etapa en los banquillos dentro de la estructura del Real Madrid, donde rápidamente se ganó reputación por su liderazgo, carácter competitivo y cercanía con los jóvenes talentos.
Su mayor consolidación llegó al frente del Juvenil A del Real Madrid, equipo con el que logró títulos y un estilo reconocible: orden táctico, intensidad defensiva y compromiso colectivo. Arbeloa trasladó al césped los valores que lo marcaron como futbolista, convirtiéndose en una figura respetada dentro de Valdebebas y un formador clave para futuras promesas del club.

Ese buen desempeño en las categorías menores lo proyectó como una opción natural para dar el salto al primer equipo cuando el club necesitó un relevo de urgencia. Su ascenso fue visto como una apuesta por la casa, la identidad y la disciplina, virtudes que siempre han acompañado al exinternacional español.
Sin embargo, su debut como director técnico del primer equipo estuvo lejos de ser el soñado.
El equipo mostró dificultades para adaptarse a la idea, con problemas en la salida de balón, falta de profundidad ofensiva y errores defensivos que terminaron pasando factura en el marcador. La presión del cargo pesó más de lo esperado.
El resultado adverso encendió las críticas y evidenció que el salto del fútbol formativo al máximo nivel no admite periodos de adaptación prolongados. Arbeloa mantuvo un discurso sereno y autocrítico, reconociendo fallos sin renunciar a sus principios, aunque el golpe fue duro tanto en lo deportivo como en lo emocional.
Aun así, su trayectoria como técnico apenas comienza. El amargo debut no borra el trabajo previo ni el respeto ganado en las inferiores. Arbeloa sigue siendo un entrenador en construcción, con ADN competitivo y mentalidad de equipo, consciente de que en el fútbol, como en la vida, a veces el primer paso duele… pero también enseña.
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