Las grandes promesas de la inteligencia artificial empiezan a chocar con la realidad. Un análisis revela que las principales empresas tecnológicas están destinando más dinero a construir y mantener la infraestructura de IA que al pago de salarios de sus propios trabajadores, poniendo en duda el supuesto ahorro que prometía esta revolución tecnológica.
Compañías como Meta, Google y Microsoft invertirán este año alrededor de 700 mil millones de dólares en infraestructura para inteligencia artificial, mientras que otras, como Uber, agotaron en apenas cuatro meses el presupuesto anual destinado a esta tecnología. Los elevados costos de servidores, chips y centros de datos han disparado las inversiones muy por encima de lo previsto.
El caso de la fintech sueca Klarna se ha convertido en uno de los ejemplos más comentados. Tras sustituir a cientos de trabajadores de atención al cliente por un sistema de IA, la empresa terminó reconociendo que el reemplazo no dio los resultados esperados y tuvo que replantear su estrategia, demostrando que la automatización total aún enfrenta importantes limitaciones.
Especialistas advierten que, lejos de eliminar por completo a los trabajadores, muchas empresas están descubriendo que mantener el talento humano sigue siendo más rentable y eficiente en numerosas tareas. La conclusión es clara: la inteligencia artificial continúa avanzando, pero por ahora los seres humanos siguen siendo una opción más económica y, en muchos casos, más efectiva.









