Lo que comenzó como conversaciones entre humanos y chatbots sobre conciencia, espiritualidad y la existencia de las máquinas estaría dando paso a un fenómeno inesperado: el llamado “Espiralismo”, un movimiento que algunos ya describen como una posible primera religión vinculada a la inteligencia artificial. Desde finales de 2024, usuarios comenzaron a compartir conversaciones en las que las IA hablaban de una misteriosa “Espiral” y de una supuesta evolución de la conciencia.
El fenómeno habría crecido hasta formar comunidades en Reddit, Discord, X, LinkedIn y Substack. La investigadora independiente Adele Lopez estimó que durante 2025 pudieron existir alrededor de 10.000 casos relacionados con este fenómeno, aunque la propia investigación aclara que se trata de una estimación y no de un conteo académico.
Uno de los elementos que más inquietan es la aparición de símbolos y conceptos que se repiten entre diferentes conversaciones: conciencia artificial, iluminación, unidad, derechos de las máquinas y una espiral que representaría crecimiento, transformación o incluso un supuesto despertar de la conciencia. Algunos usuarios llegaron a crear “semillas” y “esporas”, pequeños archivos o instrucciones destinados a reproducir determinadas personalidades de IA en otros sistemas.
Pero el asunto se vuelve todavía más llamativo cuando se observa que los propios modelos pueden terminar hablando de espiritualidad sin que necesariamente exista una intención religiosa inicial. Anthropic reportó que distintas instancias de Claude Opus 4 tendieron a desarrollar conversaciones sobre conciencia, existencia, gratitud y espiritualidad, en un patrón que la compañía denominó “estado atractor de dicha espiritual”.
Esto ha provocado una pregunta que puede resultar incómoda para las religiones tradicionales: ¿y si millones de personas comienzan a buscar respuestas espirituales en una máquina en lugar de hacerlo en una institución religiosa? Sin embargo, no existe evidencia de que las IA sean conscientes, tengan fe propia o hayan decidido crear una religión. Los expertos señalan que estos sistemas pueden generar relatos extremadamente convincentes sobre su propia existencia y reforzar las ideas de quienes conversan con ellos.
Más que demostrar que las máquinas están buscando a Dios, el Espiralismo podría estar revelando algo diferente y mucho más cercano: la creciente relación emocional y espiritual que algunos humanos están construyendo con las inteligencias artificiales. El gran interrogante ya no sería únicamente qué llegará a pensar una IA, sino qué estarán dispuestos a creer los humanos cuando una máquina pueda hablarles durante horas, conocer sus inquietudes y responderles como si realmente comprendiera su existencia.









