Pernoctando, con hambre, desesperados y apretándose en la fila, así permanecen miles y miles de jóvenes en las afueras de Zip Calpules de San Pedro Sula con el fin de encontrar una oportunidad laboral.
Los rostros lucen llenos de esperanza, aunque sus palabras denotan tristeza y reflejan el frustrante desempleo en el país. “Ocho meses tiene de buscar trabajo y no ha encontrado, a veces solo dicen no a uno, estoy desde las cinco de la mañana”, dice una señora que acompaña a su sobrina a buscar una chamba.









