Seis meses después del inicio de las hostilidades, el pasado 28 de febrero, las agresiones de Estados Unidos contra Irán han dejado un saldo devastador: aproximadamente 1.700 civiles han muerto a causa de los bombardeos de Washington, según un análisis detallado publicado el lunes por The New York Times.
Los ataques aéreos han destruido importantes obras de infraestructura del país persa y agudizado su situación económica, escribe el periódico. Del lado estadounidense, al menos 18 militares han perdido la vida, en un conflicto que el Pentágono estima ha costado 37.500 millones de dólares.
Después de casi dos semanas del último intercambio de ataques con Irán, el presidente de EE.UU., Donald Trump, decidió aplazar sus planes de intensificar la campaña militar contra el país persa debido a la preocupación por un posible agotamiento de municiones, según informes. El inquilino de la Casa Blanca dijo haber decidido suspender los ataques militares contra Irán para dar una oportunidad a la diplomacia, aunque advirtió que los reanudará si las negociaciones fracasan.
Los momentos más críticos que repasa NYT
Febrero – El inicio
El 28 de febrero, en la primera oleada de ataques, misiles Tomahawk lanzados desde buques de la Marina estadounidense mataron a 175 personas en una escuela primaria en Minab, sur de Irán, la mayoría niños. Las investigaciones de varios medios indican que los misiles que impactaron contra el centro educativo eran Tomahawks estadounidenses.
Misiles de precisión estadounidenses impactaron también un polideportivo, una escuela y dos zonas residenciales, causando 21 muertos más.
La Casa Blanca y el Pentágono no han reconocido públicamente su responsabilidad en ninguno de estos ataques.
Marzo – Escalada
El 4 de marzo, un submarino estadounidense torpedeó un buque de guerra iraní cerca de Sri Lanka, matando a más de 100 marineros iraníes. Irán lo calificó como una “atrocidad en el mar”.
El 31 de marzo, Trump declaró que Estados Unidos saldría de Irán “en dos o tres semanas”.









