Por primera vez en más de 70 años, la toma de posesión se llevó a cabo en el Hemiciclo Legislativo del Congreso Nacional en lugar del Estadio Nacional, bajo una política de austeridad.
Esta decisión tomada por el presidente Nasry Asfura representó un ahorro millonario de 70 a 75 millones de lempiras, según una fuente cercana a su gobierno.
Entre los gastos se encuentra la movilización de militantes y dirigentes políticos, que incluye al menos 10 autobuses por cada departamento, alimentación y otros gastos logísticos, representa un costo no menor a 50 millones de lempiras.
A esto se suma la atención a delegaciones internacionales, los gastos de pasajes, hoteles, alquiler de vehículos, seguridad y alimentación especial para representantes de países amigos, lo que eleva el gasto en unos 15 millones de lempiras adicionales.
Asimismo, el montaje del evento en el estadio, el arreglo del recinto, logística operativa y dispositivos de seguridad representan entre 5 y 10 millones de lempiras más.
Aunque en la Constitución de la República no obliga que se haga en el Estadio Nacional la toma de posesión, es una tradición que se venía repitiendo desde 1957.









