Un joven de 21 años decidió tomar una siesta de 40 minutos para descansar un poco, pero terminó perdiendo un ojo después de quedarse dormido con los lentes de contacto puestos.
Cuando despertó, un ojo estaba completamente rojo. De manera preocupante, pensó que podría tratarse de conjuntivitis, una afección que, aunque molesta, no corría un peligro grave. Sin embargo, desafortunadamente, este es un tema muy delicado.
Mike Krumholz es un joven estadounidense común, que pasaba sus días entre sus estudios en la universidad y un trabajo de medio tiempo que había conseguido, pero su vida normal se vio afectada cuando una bacteria lo atacó. Tras tomar una siesta, Mike despertó con uno de sus ojos bastante enrojecido, pensando que podría tratarse de una leve infección, el joven acudió al médico para que lo revisara.
Sin embargo, a pesar del intenso tratamiento que los médicos le recetaron y de que continuaba asistiendo a constantes revisiones, su salud no mejoraba, el estado de su ojo fue empeorando y el dolor incrementó. Luego de más análisis y estudios, el diagnóstico correcto por fin llegó.
Recibí una llamada en la que me dijeron que tenía queratitis por Acanthamoeba. La pupila está tapada, eso se debe a que la córnea está muy nublada. La ameba se la ha comido en gran parte.

Mike perdió su ojo y ahora está en espera de un trasplante de córnea, pero compartió su historia en su cuenta de TikTok @mikekrumholz13, ya que busca concientizar a los demás, pues algo que pareciera inofensivo, como dejarse los lentes de contacto puestos al dormir, puede generarnos grandes problemas.








