Italia no estará en el Mundial 2026. Al menos no por méritos propios. La selección ‘azzurra’ cayó eliminada el pasado 31 de marzo en Zenica, donde Bosnia y Herzegovina la venció en los penaltis (4-1) en la final de la repesca europea. Así, son ya tres citas mundiales consecutivas que Italia se pierde, lo que ha abierto una gran crisis deportiva dentro del país.
El presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), Gabriele Gravina, presentó su dimisión dos días después. El seleccionador, un histórico como Gennaro Gattuso, que ganó seis de sus ocho partidos, también prescindió de su cargo. “Si alguien me pincha hoy, no hay sangre, no sale nada”, declaró tras la eliminación. Otra gran figura como Gianluigi Buffon, jefe de la delegación, también anunció su renuncia.
Sin embargo, ahora, un elemento externo al mundo deportivo podría devolver la alegría al país de la bota al mantener abierta una posibilidad. Si bien es muy remota, la situación en Irán por la guerra en Oriente Medio con Estados Unidos, uno de los anfitriones del torneo, pone en entredicho su participación.
Qué dice el reglamento
La única vía abierta para Italia no depende del terreno de juego. El artículo 6.7 del reglamento de la FIFA establece que, si una federación participante se retira o es excluida, el organismo puede designar un sustituto “a su entera discreción”. Es decir, no existe un criterio que determine quién ocupa la plaza en caso de que Irán decida no acudir al Mundial 2026.
En este sentido y siguiendo el ranking FIFA, Italia es la mejor posicionada, ocupando el puesto 12. Ese dato, junto con su peso histórico y mediático, alimenta sus posibilidades.









