Irán y Omán pactan nueva ruta por el Estrecho de Ormuz, según lo ha confirmado el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, aseverando que están en la fase final de las negociaciones.
Lo que debes saber:
Cerca de “calmar las aguas”
Las conversaciones se centran en el trazado de un paso de navegación temporal que discurriría por aguas territoriales de ambos países. Este nuevo esquema busca sustituir el tradicional Sistema de Separación de Tráfico Marítimo (TSS), el cual Teherán ha dejado de considerar aceptable bajo el contexto actual del conflicto regional.
A pesar de los avances técnicos alcanzados con Mascate, Teherán ha supeditado la reapertura efectiva de esta vía estratégica a estrictas exigencias dirigidas hacia Washington.
Según el jefe de la diplomacia iraní, Estados Unidos debe compensar las supuestas violaciones del memorándum de Islamabad, un acuerdo de entendimiento que sufrió graves fisuras tras los ataques militares norteamericanos de julio y el subsecuente restablecimiento del bloqueo naval sobre puertos y embarcaciones del país islámico.

El brazo militar del régimen ha respaldado de manera tajante la línea fijada por la cancillería. El general Hosein Mohebí, portavoz de la Guardia Revolucionaria, advirtió que el paso marítimo únicamente se reabrirá cuando la administración estadounidense acepte sin reservas las condiciones impuestas por Irán y cese cualquier tipo de injerencia en los procesos de negociación regional.
Síguenos en nuestra cuenta de TikTok dando click aquí: HCH Televisión Digital
Para las fuerzas armadas iraníes, la resolución de las gestiones técnicas con Omán no implica automáticamente la restauración inmediata del tráfico comercial.
El cierre de esta arteria marítima, por la que antes de las hostilidades transitaba casi el 20% del petróleo consumido a nivel mundial, fue decretado por Teherán a mediados de julio como respuesta a los bombardeos israelíes y estadounidenses de febrero, así como al endurecimiento del régimen de sanciones económicas.

El posterior bloqueo naval dictado por la Casa Blanca congeló los canales bilaterales de diálogo, desatando una parálisis operativa en la vía por la que discurre una parte crucial del suministro energético internacional.
Impases recientes en el Estrecho de Ormuz
La fragilidad y alta volatilidad de la zona quedaron expuestas tras denuncias recientes de las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos. Un petrolero perteneciente a la compañía estatal Abu Dhabi National Oil Company (ADNOC) fue impactado por un proyectil atribuido a las fuerzas iraníes mientras navegaba por el estrecho.
Este incidente forma parte de una cadena de al menos quince ataques registrados contra embarcaciones de la citada firma desde el inicio del conflicto armado.
Quizás te interese leer: Qatar confirma borrador de acuerdo entre Estados Unidos e Irán mientras persiste la tensión en el Estrecho de Ormuz

En el plano interno, la crisis bélica y la parálisis comercial están haciendo mella en la estabilidad social del país persa. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, reconoció públicamente que el régimen enfrenta una “guerra total” que agrava severamente el deterioro de la economía nacional.
Pezeshkian admitió profundos desequilibrios en el abastecimiento de insumos básicos como agua, electricidad, gas y combustible, al tiempo que hizo un llamado a evitar fracturas sociales que pongan en riesgo la cohesión frente a la presión exterior.
Con la infraestructura petrolera y civil mermada por las incursiones bélicas, Irán intenta compaginar la contención de su crisis interna con las complejas negociaciones internacionales sobre Ormuz.
Las conversaciones para acordar los parámetros geográficos de la nueva ruta marítima prosiguen bajo el arbitraje de Omán, mientras la comunidad internacional observa con cautela si este principio de entendimiento técnico logrará finalmente destrabar el suministro mundial de hidrocarburos.









