Este 14 de febrero se conmemoran 14 años de uno de los episodios más trágicos en la historia penitenciaria de Honduras. El 14 de febrero de 2012, un voraz incendio en la Granja Penal de Comayagua dejó un saldo de 368 privados de libertad fallecidos, quienes además de las llamas, fueron víctimas de ráfagas de disparos realizadas por las autoridades del centro penal.
El hecho generó consternación nacional e internacional, cuestionando las condiciones de seguridad y control dentro de los centros penitenciarios del país. La tragedia puso en evidencia la falta de protocolos adecuados para la protección de los internos y la necesidad de reformas urgentes en el sistema carcelario.
Para contener demandas y reclamos de los familiares, el gobierno se responsabilizó de entregar un ataúd rústico y 10,000 lempiras por cada víctima, una medida que muchos consideran insuficiente frente a la magnitud de la pérdida. A 14 años, familiares y la sociedad hondureña siguen recordando esta tragedia como un símbolo de negligencia y dolor en el sistema penitenciario.









