Los casos de dengue continúan siendo una preocupación para las autoridades de salud en Honduras. La Secretaría de Salud (Sesal) informó que hasta la semana epidemiológica 25 de 2026 se han contabilizado 5,064 casos sospechosos de esta enfermedad en el territorio nacional.
Según el reporte de la Unidad de Vigilancia de la Salud, durante el período comprendido entre el 21 y el 27 de junio se registraron 223 nuevos contagios, incrementando la cifra acumulada en lo que va del año.
Ante este escenario, la Sesal mantiene activas las acciones de prevención, monitoreo epidemiológico y control del mosquito transmisor, especialmente en las zonas donde se registra mayor presencia del virus.
Del total de casos notificados, 89 corresponden a dengue grave, mientras que los demás pacientes presentan cuadros de dengue con signos de alarma, por lo que permanecen bajo seguimiento médico.
El jefe de la Unidad de Vigilancia de la Salud, Homer Mejía, detalló que los departamentos y municipios con mayor incidencia continúan siendo el Distrito Central, San Pedro Sula, Choluteca, Yoro, Colón y Santa Bárbara.
Aunque las autoridades señalan que la cantidad de casos actuales es menor en comparación con el año anterior, advierten que la población no debe descuidar las medidas preventivas. Hasta la misma semana epidemiológica de 2025 se habían registrado 9,088 casos, mientras que en 2026 la cifra representa una reducción de aproximadamente 44%.
Mejía explicó que la llegada de la temporada lluviosa incrementa las condiciones favorables para la reproducción del mosquito Aedes aegypti, principal transmisor del dengue, por lo que existe riesgo de un aumento de casos si no se mantienen las acciones de prevención.
Entre las principales recomendaciones se encuentra eliminar depósitos donde pueda acumularse agua, tanto dentro como fuera de las viviendas, además de acudir a los centros de salud ante síntomas como fiebre, dolor muscular, malestar general o signos de alarma.
Como parte de la estrategia de respuesta, la Secretaría de Salud continúa con jornadas de control vectorial que incluyen la eliminación de criaderos, aplicación de larvicidas y fumigaciones en sectores priorizados, junto con campañas educativas para reforzar la prevención entre la población.









