Hasta septiembre de 2026, el Cuerpo de Bomberos ha atendido 763 incendios estructurales a nivel nacional, de acuerdo con datos proporcionados por el mayor Sergio Madrid, portavoz de la institución.
La cifra representa un incremento respecto a los 701 incendios registrados durante 2025, lo que evidencia la frecuencia con la que los cuerpos de socorro deben movilizar unidades para atender emergencias en viviendas, establecimientos comerciales y otras edificaciones.
Pero el aumento de los incendios no es la única preocupación de las autoridades. Para controlar las llamas, los equipos de emergencia requieren grandes cantidades de agua, un recurso cuya disponibilidad podría verse comprometida debido a las condiciones de sequía que afectan diferentes zonas del país.
Los 763 incendios estructurales acumulados durante los primeros nueve meses del año reflejan una actividad constante para las estaciones del Cuerpo de Bomberos.
Al distribuir la cifra entre el período transcurrido de 2026, el promedio equivale a casi tres incendios estructurales diarios, aunque la incidencia no necesariamente se mantiene uniforme durante todos los meses.
Estos siniestros representan una amenaza particularmente grave porque las llamas pueden propagarse rápidamente dentro de estructuras y poner en peligro tanto vidas humanas como bienes materiales.
A diferencia de los incendios forestales o de zacateras, los incendios estructurales requieren una respuesta inmediata para evitar que el fuego alcance otras viviendas, comercios o instalaciones ubicadas en los alrededores.
Por esa razón, las diferentes estaciones de Bomberos permanecen preparadas para movilizar personal, vehículos cisterna y equipos especializados cada vez que reciben una alerta.
Aunque hasta el momento Bomberos no reporta una paralización de sus operaciones por falta de agua, las condiciones de sequía generan preocupación por el comportamiento que podrían tener las fuentes de abastecimiento durante los próximos meses.









