La falta de lluvias y el deterioro de la seguridad alimentaria podrían generar un impacto aún mayor en los sectores más vulnerables de Honduras, advirtió el economista Julio Raudales, quien alertó sobre un posible incremento de la pobreza extrema y la desnutrición infantil.
Según el análisis del economista, cerca de 2 millones de hondureños enfrentan actualmente dificultades relacionadas con el hambre, una situación que no solo representa problemas para acceder a alimentos, sino que también está teniendo consecuencias preocupantes, especialmente entre los menores de edad.
Raudales señaló que la situación en las comunidades rurales resulta particularmente delicada. “Uno de cada cuatro niños en el sector rural tiene desnutrición infantil”, afirmó, al explicar que sufrir desnutrición durante los primeros años puede afectar de manera permanente el crecimiento y las oportunidades de desarrollo y educación de los niños.
El economista considera que el país necesita actuar antes de que los efectos de la sequía sean todavía mayores. En ese sentido, planteó la necesidad de revisar las prioridades del gasto público y dirigir recursos hacia las zonas y familias que enfrentarán mayores dificultades debido a la reducción de las lluvias.
También recomendó identificar con anticipación los municipios que podrían sufrir los impactos más severos. Sin embargo, enfatizó que el problema no debe verse como una situación aislada de determinadas regiones, debido a que las condiciones de sequía están afectando a distintas partes del territorio nacional.
Raudales indicó además que aproximadamente el 45 % de los hogares hondureños se encuentra bajo la línea de pobreza extrema, por lo que una eventual profundización de la crisis alimentaria podría empeorar todavía más este indicador.
“Esto viene a profundizar la pobreza y nos puede llevar nuevamente a una situación de pobreza extrema como la que tuvimos cuando nos afectó la pandemia”, sostuvo.
Ante este panorama, el economista llamó a las autoridades a implementar medidas de prevención y apoyo para las familias con mayores necesidades, con énfasis en garantizar el acceso a alimentos y proteger a la niñez de los efectos de la desnutrición.









