Un alarmante informe del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas advierte que el fenómeno climático de El Niño amenaza con un hambre aguda en Centroamérica y a nivel global.
Lo que debes saber:
Alarmante cifra proyectada
Según el organismo, al menos 49 millones de personas adicionales podrían verse empujadas hacia el hambre aguda antes de finalizar 2027, situando a Centroamérica en el centro de la preocupación global al proyectarse como la región con el mayor incremento proporcional del problema.
Las proyecciones del análisis técnico señalan que el fenómeno alcanzará su punto de máxima intensidad entre septiembre y diciembre de 2026, aunque sus secuelas climáticas y socioeconómicas se extenderán durante buena parte de 2027.
El estudio abarca 45 países expuestos a sequías, fluctuaciones térmicas e inundaciones, estimando que la cifra global de personas con inseguridad alimentaria aguda pasará de 225 millones a 274 millones, lo que representa un repunte general cercano al 22%.
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En este escenario internacional, Centroamérica figura con el pronóstico más severo al preverse un drástico aumento del 83.1% en la población expuesta a la falta de alimentos.
Las secuelas del clima ya son evidentes en naciones como Honduras y Guatemala, donde la falta prolongada de precipitaciones ha dejado tierras agrícolas totalmente agrietadas, poniendo en riesgo los ciclos de cosecha y amenazando la disponibilidad de granos básicos en la región.
Antecedentes abrumadores
El Programa Mundial de Alimentos recordó que episodios pasados de El Niño, como el registrado entre 2015 y 2016, impactaron la nutrición de entre 60 y 100 millones de personas en el planeta.
En esta oportunidad, factores preexistentes como la pobreza estructural, la inestabilidad económica y los conflictos locales potencian el impacto del clima, reduciendo de forma drástica los ingresos familiares y superando la capacidad de compra de las comunidades rurales.
Aunque la aceleración proporcional es más acentuada en el istmo centroamericano, el deterioro alimentario se extenderá a otras latitudes. En África oriental y austral, más de 18 millones de personas adicionales verán afectada su seguridad alimentaria por la dependencia de la agricultura de temporal, mientras que en regiones de Asia, el Pacífico y África occidental millones de pobladores más ingresarán a niveles críticos de vulnerabilidad.

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Frente a la inminencia de este escenario, las Naciones Unidas han comenzado a ejecutar planes de acción anticipada en más de 50 países vulnerables.
En América Central, acciones específicas se han activado en El Salvador y Guatemala, movilizando más de 14 millones de dólares destinados a transferencias monetarias, seguros agrícolas y mecanismos de protección previa antes de que ocurran sequías o tormentas de mayor severidad.
El PMA enfatizó que actuar de manera preventiva no solo salva vidas, sino que resulta altamente eficiente en términos económicos. Cada dólar invertido en programas de respuesta e intervención anticipada permite evitar entre tres y siete dólares en pérdidas materiales y gastos posteriores de asistencia humanitaria, lo que resalta la urgencia de respaldar a las comunidades más vulnerables del istmo.









