SpaceX canceló en el último segundo el despegue de su megacohete Starship durante la decimotercera misión de prueba, la primera desde que la compañía debutó en la bolsa de valores. El sistema automático de seguridad detuvo el lanzamiento justo cuando comenzaba el encendido de los motores, evitando que la nave abandonara la plataforma en Starbase, Texas.
Según explicó Elon Musk, el aborto del lanzamiento se produjo porque varios motores Raptor del propulsor Super Heavy no arrancaron correctamente. La empresa reemplazará dos motores antes de intentar nuevamente la misión, un nuevo vuelo que podría realizarse a inicios de la próxima semana si las inspecciones concluyen con éxito.
La misión tenía una importancia estratégica para SpaceX, ya que además de poner a prueba mejoras en el sistema Starship, contemplaba el despliegue de 20 satélites Starlink V3 y nuevas evaluaciones del escudo térmico del vehículo, elementos clave para los futuros planes de exploración lunar y marciana de la compañía.
El revés también tuvo impacto en el mercado financiero. Tras la cancelación del lanzamiento, las acciones de SpaceX retrocedieron en las operaciones posteriores al cierre y llegaron a cotizar por debajo de su precio de salida a bolsa, reflejando la preocupación de algunos inversionistas por el retraso en uno de los proyectos más ambiciosos de la empresa.






