En medio del dolor, la resignación y el desamparo, decenas de familias en la región del Himalaya, Nepal, han comenzado a realizar ceremonias fúnebres simbólicas para despedir a sus seres queridos tras el devastador deslave y la riada de gran magnitud que golpeó la zona fronteriza con China.
A medida que pasan las horas, las esperanzas de encontrar sobrevivientes entre las toneladas de lodo, rocas y escombros disminuyen drásticamente para los equipos de rescate desplegados en el terreno hostil.
El balance oficial de la catástrofe escala a niveles dramáticos: las autoridades confirman 1,204 personas fallecidas y más de 4,216 personas desaparecidas. Ante la imposibilidad de recuperar los cuerpos de las víctimas enterradas por la fuerza de la naturaleza, las familias han recurrido a rituales y homenajes simbólicos para dar el último adiós e iniciar su duelo en medio de la peor crisis ambiental de la región en los últimos años.









