La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) enfrenta una de las mayores crisis de su proceso de admisión luego de detectar presuntas irregularidades en su primer examen de ingreso completamente en línea. Las sospechas de que cientos de aspirantes utilizaron herramientas de inteligencia artificial para responder la prueba obligaron a la institución a suspender temporalmente las inscripciones y abrir una investigación para determinar si los resultados son válidos.
La polémica escaló cuando Transparencia Mexicana advirtió que no solo debe investigarse a quienes habrían hecho trampa, sino también las posibles responsabilidades de la empresa encargada del examen, de los funcionarios que supervisaron el proceso y de cualquier persona involucrada en un eventual fraude. La organización considera que podrían existir consecuencias administrativas, contractuales e incluso penales si se confirman las irregularidades.
En medio del escándalo, la presidenta Claudia Sheinbaum pidió proteger el prestigio de la UNAM y afirmó que la universidad, en ejercicio de su autonomía, debe esclarecer lo ocurrido. No obstante, señaló que si la investigación revela la comisión de delitos, la Fiscalía General de la República podría brindar apoyo para esclarecer los hechos y sancionar a los responsables.
La controversia estalló después de que varios aspirantes presumieran en redes sociales haber utilizado ChatGPT y otras herramientas de IA para obtener altos puntajes, especialmente en carreras de alta demanda como Medicina y Derecho. Mientras una comisión técnica revisa miles de exámenes anulados por anomalías, más de 158 mil jóvenes permanecen en la incertidumbre, a la espera de que la UNAM decida si valida los resultados, repite la prueba o adopta otra medida.









