El reciente hallazgo de armas de fuego y municiones ocultas en una celda del Centro Penitenciario de Máxima Seguridad “La Tolva”, en Morocelí, ha profundizado el debate sobre la vigilancia y los procedimientos de control en los recintos carcelarios de Honduras.
El Centro Penitenciario, también conocido popularmente conocido popularmente como “El Pozo II”, dispone de más de 400 cámaras de vigilancia, puertas electrónicas, torres de observación y un régimen sumamente restrictivo tanto para visitas como para la circulación interna de los reclusos.
La Fiscalía investiga la procedencia de las armas y posibles colaboraciones internas para su ingreso en complejo carcelario. Actualmente, tanto las autoridades judiciales como el Instituto Nacional Penitenciario mantienen bajo resguardo los artículos decomisados e investigan la posible cadena de responsabilidades vinculadas con el caso.










