Como parte de las extrañas tradiciones de la cultura hondureña muchas familias aprovechan el feriado del 1 de enero de cada año para visitar a sus parientes en el campo santo.
Con el propósito de mantener viva la memoria del ser querido que se haya ido, algunas familias deciden pasar el día completo alrededor de la tumba y hasta llegan comida para compartir.
Otros se dedican a realizar labores de limpieza en las placas y lapidas para después orar por el alma de quien ya descansa en paz.ER