“¿Quién va?… Montiel. Es el penal soñado por cualquier pibe que arrancó jugando en los baldíos. En el barrio, en la casa, en la vereda. En el pueblo, en la plaza. Y ese es Montiel. Somos todos Montiel… Gonzalo, vamos. Montiel al arcoooo gooool. Argentina campeón del mundo. Somos todos Montiel…”.
El relato de Rodolfo De Paoli quedó en la historia del fútbol argentino. La definición del lateral derecho le dio a la selección argentina la tan esperada tercera estrella. Hoy, en vísperas de que Lionel Scaloni publique la lista definitiva de 26 jugadores para defender el título en el Mundial, resulta casi paradójico pensar que el puesto que más dolores de cabeza le dio en el ciclo al entrenador fue el mismo que le regaló una de las alegrías más grandes de su vida.
Por lesiones, bajones futbolísticos o nuevos citados que no dieron la talla, el entrenador de Pujato esperó hasta la fase previa al comienzo de la Copa del Mundo para definir a aquellos que van por los costados en la zona defensiva. El panorama cuando restan días para saber la elección final de Scaloni y su cuerpo técnico muestra los mismos nombres para el puesto del plantel que levantó el trofeo en el estadio Lusail, pero con una situación inquietante por las últimas complicaciones que aparecieron por molestias físicas.
Nicolás Tagliafico y Marcos Acuña, por la izquierda, mientras que Nahuel Molina y Gonzalo Montiel, por la derecha, aparecen en el borrador de las habitaciones para la concentración en Kansas, la ciudad que eligió el seleccionado para vivir durante el Mundial. Y eso marca dos cuestiones: el casi nulo recambio en la posición con nivel para jugar en el combinado local de acuerdo a la consideración del cuerpo técnico, y que los nuevos convocados no convencieron por el nivel en las prácticas o en el momento que saltaron a la cancha.









