Parecía que el contagio de Donald Trump no iba a afectar prácticamente a su campaña, o eso daba a entender él. No obstante, alrededor del presidente de Estados Unidos se está tejiendo un plan de choque, o una red de seguridad, para evitar que las imprudencias del presidente pongan en peligro a su entorno, al menos en la medida de lo posible.
De este modo, la Comisión de Debates Presidenciales de Estados Unidos ha decidido que el próximo debate entre los candidatos a las elecciones, Trump y Joe Biden, se celebrará de forma virtual y no presencial.
El debate está programado justo para dentro de una semana, para el próximo jueves, 15 de octubre, y la decisión de hacerlo en remoto no tiene precedentes. Según el anuncio de la Comisión, Trump intervendrá desde la Casa Blanca, el moderador, Steve Scully, estará en Miami, y Biden también participará en remoto.
En el caso del debate entre los candidatos a la vicepresidencia, Kamala Harris y Mike Pence, celebrado este miércoles, se desplegaron pantallas de plexiglás para salvaguardar a los candidatos de posibles contagios.
Donald Trump dio positivo en coronavirus sólo dos días después de debatir con Biden el martes de la semana pasada. El candidato demócrata, no obstante, ha dado negativo en las pruebas de Covid en repetidas ocasiones.
Pero la situación de Trump no es tan clara. El presidente recibió el alta hospitalaria este lunes y él asegura encontrarse perfectamente. Sin embargo, hay médicos que ponen en duda su rápida recuperación (después de necesitar oxígeno el fin de semana) y alegan que debería hacer cuarentena aunque se sienta bien, sobre todo porque no ha pasado ni una semana de su diagnóstico y se sospecha que todavía tiene la infección activa, con lo cual seguiría siendo contagioso.








