El cambio climático ha intensificado la sequía en las zonas más áridas del suroeste de América del Norte, provocando la peor megasequía de los últimos 1.200 años, según informa la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA, por sus siglas en inglés). Las inexistentes precipitaciones entre los veranos de 2020 y 2021 han agravado una sequía que se prolonga por más de dos décadas, según informa Los Ángeles Times.
El estudio lo ha dirigido el geógrafo de UCLA Park Williams y ha sido publicado en la revista Nature Climate Change. Williams asegura que, de continuar las condiciones actuales, harían falta varios años húmedos de lluvias para remediar sus efectos. La sequía actual del suroeste de América del Norte supera a la de finales del siglo XVI, identificada como la más seca según la comunidad científica.
“Es extremadamente improbable que esta sequía pueda terminar en un año húmedo”, comenta Williams. El equipo de investigadores analizó los anillos de los árboles, cuyos patrones proporcionan información sobre los niveles de humedad del suelo. Calcularon de esta manera la intensidad de la sequía, que resulta severa.
Bajo la métrica ‘déficit de humedad del suelo’, que se emplea para describir la escasa humedad del suelo en comparación con su saturación normal, descubrieron que el déficit promedio de humedad del suelo es dos veces más árido desde el comienzo de siglo que en cualquier sequía del pasado siglo XX. Concluye el estudio que incluso mayor que cualquiera de las megasequías más fuertes de los últimos doce siglos.
Al analizar las zonas comprendidas entre el sur de Montana y el norte de México, y entre el Océano Pacífico y las Montañas Rocosas, el equipo de investigadores concluyó que las sequías se sucedieron repetidamente desde 800 a 1600. Este descubrimiento, según explica Williams, indica que la disponibilidad del agua en el suroeste del país se vio afectada antes de que los efectos del cambio climático fueran probados durante el pasado siglo.








