Pep Guardiola no ocultó su sorpresa, ni su alivio, tras el desenlace del duelo entre Benfica y Real Madrid, un partido que terminó influyendo directamente en el destino del Manchester City en la Champions League.
El técnico catalán reveló que siguió los minutos finales desde el vestuario y que la decisión de José Mourinho de enviar al portero al área rival fue determinante para sellar la clasificación de los ingleses al top-8 del torneo.
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El tanto del guardameta Anatoliy Trubin, en tiempo de descuento, no solo le dio al Benfica el triunfo 4-2 ante el conjunto blanco, sino que también alteró la tabla por diferencia de goles, dejando fuera de los playoffs al Olympique de Marsella.
Ese gol, inesperado y arriesgado, terminó favoreciendo al City, que había hecho su parte al vencer 2-0 al Galatasaray en el Etihad con anotaciones de Erling Haaland y Rayan Cherki.
Guardiola reconoció que el cierre del partido en Lisboa se vivió con tensión puertas adentro. “Estábamos mirando el final en el vestuario y cuando vimos al portero subir gritábamos que se quedara atrás, porque si el Madrid marcaba nos quedábamos fuera”, confesó.
Sin embargo, el desenlace cambió el guion y Pep terminó aplaudiendo la audacia de Mourinho, aunque admitió que él no habría tomado esa decisión.
El estratega del City valoró además la exigencia del nuevo formato del torneo continental, señalando que cada encuentro se juega como una final debido a la paridad entre los equipos.
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“El objetivo era estar en el top-8, todo estaba muy igualado y dependimos de otros resultados”, explicó, convencido de que su equipo todavía tiene margen de mejora.
Ahora, el sorteo de este viernes podría cruzar nuevamente los caminos del Manchester City y el equipo blanco, siempre y cuando el equipo dirigido por Álvaro Arbeloa supere la repesca.
De darse ese escenario, el mensaje ya quedó claro: una decisión valiente desde el banquillo rival terminó siendo, para Guardiola, un inesperado salvavidas europeo.
Real Madrid vivió una pesadilla en Lisboa y cayó 2-4 ante un Benfica muy eficaz
El Real Madrid cayó este miércoles en Lisboa (4-2) ante el Benfica de José Mourinho, una derrota que le deja fuera del top ocho de la Liga de Campeones, mientras que los portugueses, con un gol heroico del portero Trubin en el tiempo de prolongación, logran entrar entre los 24 primeros.
Los de Arbeloa dependían de sí mismos, y aún con la derrota, una serie de resultados les permitía mantenerse en el top ocho, pero los vaivenes en los marcadores de otros partidos, sumados a la victoria del Benfica, han condenado al cuadro madridista a la repesca.
El conjunto madridista hizo gala de su pegada en la primera media hora de encuentro, con Kylian Mbappé anotando en el primer disparo a puerta madridista.
Sin embargo, la insistencia del cuadro lisboeta por la banda condujo a los de José Mourinho al premio del gol, anotando Schjelderup tras un centro de Pavlidis. El griego sería el encargado de poner el 2-1 en el encuentro, tras un polémico penalti señalado a Tchouameni sobre Otamendi.
Ya en la segunda parte, el conjunto lisboeta arrancó muy replegado, y concediendo la iniciativa del balón al Real Madrid. Sin embargo, los de Arbeloa no lograron conectar entre sus hombres de ataque.
El plan del Benfica, agacharse y esperar de forma ordenada, dio sus frutos: en una contra fulgurante, Schjelderup se sacó un latigazo al palo corto entre las piernas de Asencio que Courtois no pudo parar.
Solo Mbappé parecía conectado en el Real Madrid y metió a su equipo en un partido del que estaba muy fuera. El francés definió de lujo un pase atrás fuerte de Güler con un primer toque sensacional para colocar el 3-2 en el marcador.
El partido se rompió con este quinto gol, con ambos equipos corriendo al espacio, y Bellingham primero y Sudakov después pudieron hacer gol.
Con lo corto del marcador, el Madrid volvió a tentar a la épica embotellando al Benfica con el paso de los minutos, pero con poca claridad sobre la portería de Trubin.
Con Asencio y Rodrygo expulsados y el equipo blanco con nueve, el Benfica se lanzó al ataque, a sabiendas de que el resultado les dejaba fuera de la Champions. Hubo épica en el descuento, pero del lado lisboeta: un gol de su portero, Trubin, sumado a la derrota del Athletic de Bilbao en San Mamés, certificaba el pase de los de Mourinho a la repesca.
Por segundo año consecutivo, el equipo blanco deberá pasar por la repesca para ganarse un puesto en los octavos de final. Curiosamente, los de Arbeloa podrían reencontrarse con los de Mourinho, o bien con el Bodo, en la ronda previa.
De pasar a la ronda de los 16 mejores, los de Arbeloa podrían volver a medirse al Manchester City, o bien volver a Lisboa para enfrentarse al Sporting.
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