La saga Ibrahimovic continúa. Maximilian, hijo de 19 años del exfutbolista Zlatan, ha decidido seguir los pasos de su padre y fichar por el Ajax neerlandés, equipo en el que jugó el exdelantero entre 2001 y 2004.
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El atacante se incorporó al equipo neerlandés cedido por el AC Milan hasta el final de la temporada, en un acuerdo que incluye una opción de compra. Aunque tendrá ficha del filial, alternará sus entrenamientos con el primer equipo del equipo de los Países Bajos, según confirmó el director deportivo de la entidad, Marijn Beuker.
“Estamos muy contentos con la llegada de Maximilian. Es un delantero talentoso con un buen posicionamiento dentro y alrededor del área, y una gran capacidad de remate, con gran gol. Es hábil en el regate y, sobre todo, tiene una gran mentalidad ganadora y una gran actitud de entrenamiento. Es un jugador con mucho potencial y esperamos que con el tiempo se convierta en una pieza clave del ataque del primer equipo”, valoró el directivo.
Así, seguirá el camino de su padre, quien dejó el Malmö sueco en 2001 para fichar por el Ajax, donde permaneció hasta 2004 y ganó dos Eredivisie y una Copa de Holanda, antes de firmar por la Juventus italiana.
La dinastía Ibrahimovic firme en Países Bajos
Zlatan Ibrahimović tuvo un paso destacado por el Ajax de Ámsterdam, club al que llegó en 2001 procedente del Malmö FF de Suecia.
Su llegada generó grandes expectativas por su estatura, fuerza y personalidad, atributos que rápidamente lo convirtieron en uno de los referentes del equipo holandés. Durante su etapa en el Ajax, Zlatan mostró un fútbol explosivo y espectacular, combinando técnica, potencia física y confianza en sí mismo, que más tarde se convertiría en sello de su carrera.
En términos de cifras, disputó 110 partidos oficiales con el Ajax y anotó 48 goles, destacándose especialmente en la Eredivisie.
Su capacidad goleadora y visión de juego lo convirtieron en un arma ofensiva determinante para el equipo, siendo decisivo en partidos clave tanto a nivel local como en competiciones europeas. Además, su presencia en el campo ayudó al Ajax a mantener un estilo de juego dominante y atractivo durante su período en el club.
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“IbraCadraba”se ganó un lugar en la historia del club no solo por sus goles, sino también por su personalidad y frases icónicas. Durante su estancia en Holanda, solía declarar con su característico tono seguro: “Cuando entro al campo, sé que algo va a pasar”, reflejando su confianza y mentalidad ganadora. Su carisma y actitud desafiante lo convirtieron en un líder natural, incluso siendo joven.
En el palmarés, Ibra consiguió importantes logros con el Ajax. Fue campeón de la Eredivisie en la temporada 2001-2002 y levantó la Copa de los Países Bajos en 2001-2002.
Estos títulos marcaron su consolidación como un delantero de élite, capaz de influir directamente en la obtención de trofeos. Su contribución ayudó al Ajax a mantenerse competitivo tanto en torneos locales como en Europa.

Su desempeño en competiciones internacionales también dejó huella. Participó en la UEFA Champions League y en la Copa UEFA con el Ajax, dejando momentos memorables y goles espectaculares que reforzaron su reputación de jugador imparable y creativo en el ataque. Su capacidad para definir con ambos pies y en diferentes posiciones ofensivas lo hacía un delantero muy versátil.
El espigado atacante no tardó en llamar la atención de clubes grandes de otras ligas europeas gracias a su rendimiento en el Ajax.
Su estilo de juego, mezcla de potencia, técnica y atrevimiento, sumado a su carisma dentro y fuera del campo, lo convirtió en uno de los jóvenes talentos más cotizados de Europa, allanando su camino hacia equipos como Juventus y posteriormente Inter de Milán.
Durante su paso por el club, dejó algunas frases que se volvieron parte de su leyenda y reflejaban su autoconfianza: “No hay nadie que pueda detenerme” y “El fútbol es simple, solo hay que ser mejor que los demás”. Estas declaraciones simbolizaban su forma de entender el juego y su determinación por destacar, incluso frente a defensas experimentadas de la Eredivisie y Europa.
En resumen, la etapa del excapitán sueco en el fútbol de los Países Bajos fue fundamental para su desarrollo como jugador y para cimentar su fama internacional.
Sus cifras, títulos, goles espectaculares y personalidad dominante lo convirtieron en una figura emblemática del club, y sentaron las bases para una carrera llena de éxitos en Italia, España, Francia, Inglaterra y Estados Unidos, además de consolidar su estatus como uno de los delanteros más icónicos de su generación.
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