Jacob Albarado acababa de sentarse para cortarse el cabello cuando recibió el mensaje aterrador de su esposa Trisha, maestra de cuarto grado en la escuela primaria de Uvalde.
“Hay un tirador activo, Ayuda”, escribió Trisha acompañado de un “te amo”.
El agente de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos estaba fuera de servicio, pero se precipitó sin miedo a la escuela primaria Robb con una escopeta y rescató a docenas de niños y a su hija después de recibir el mensaje de texto de su esposa.
Jacob saltó inmediatamente de su asiento, agarró la escopeta del peluquero y salió disparado hacia la escuela.
Su hija, una estudiante de segundo grado, se encerró dentro de un baño mientras su esposa se escondía debajo de los escritorios con sus alumnos,en la
otra ala de escuela,el pistolero enloquesido Salvador Ramos, de 18 años,abrió fuego y finalmente asesinó a 19 niños y dos maestros.
Un equipo táctico se preparaba para ingresar a la escuela cuando llegó Albarado. Desesperado por sacar a su hija y esposa, hizo un plan con otros oficiales para tratar de ingresar al centro escolar para evacuar a la mayor cantidad de estudiantes posible.
Dijo que ingresó al ala de la escuela donde sabía que se encontraba su hija y, mientras la buscaba, comenzó a “a sacar a todos de sus clases en su ala”,dos
oficiales con las armas en mano proporcionaron cobertura mientras que otros dos guiaron a docenas de niños y maestros “histéricos” a la acera.
Cuando Albarado finalmente vio a su hija de 8 años, Jayda, se abrazaron, pero él siguió adelante para poner a salvo a más estudiantes.








