El Gobierno de Nicaragua que dirigen los esposos y copresidentes, Daniel Ortega y Rosario Murillo, guarda este lunes silencio sobre la expulsión del embajador español en Managua, Sergio Farré Salvá -que llevaba menos de dos meses en el puesto- y de la segunda jefatura de España en el país centroamericano.
Ni Ortega ni Murillo ni la Cancillería se han referido a la expulsión del diplomático español ni a la de su embajador en Madrid, Maurizio Carlo Gelli, y de otro diplomático de Managua, ordenada por el Gobierno de España en «estricta reciprocidad» por la «injusta expulsión» de Farré Salvá, quien reemplazó a Pilar Terrén.
Tampoco los medios oficiales y sandinistas han hecho eco de la noticia, que ocurre en medio de constantes roces entre los Ejecutivos de Ortega y Murillo y el de Pedro Sánchez.
La expulsión de Nicaragua en España
El hasta ahora embajador de Nicaragua en Madrid, Mauricio Carlo Gelli, confirmó este lunes que ayer recibió la orden de expulsión del Gobierno de España y que ya se encuentra fuera del país.
En declaraciones a EFE, Gelli detalló que España le había «aplicado la reciprocidad» y que ya estaba camino de Nicaragua, con escala en Roma.
«Cada país es soberano y toma sus decisiones», añadió el embajador, que no quiso entrar en más valoraciones.
Por su lado, la Fundación para la Libertad de Nicaragua condenó enérgicamente este lunes «las acciones hostiles de la dictadura» de Ortega y Murillo contra España, «un aliado histórico y fraterno del pueblo nicaragüense».









