Un grupo bipartidista de legisladores de Estados Unidos presentó el AI Kill Switch Act, un proyecto de ley que obligaría a las empresas que desarrollan los modelos de inteligencia artificial más avanzados a incorporar un mecanismo capaz de ralentizar, suspender o apagar por completo sus sistemas en caso de que representen un peligro.
La iniciativa también otorgaría al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) la facultad de ordenar el apagado de una IA cuando exista un escenario de “pérdida de control” o se produzcan daños considerados catastróficos, como la muerte de 10 o más personas, pérdidas económicas superiores a 100 millones de dólares o intentos de la IA de evitar su propia desactivación.
El proyecto surge después de recientes incidentes de seguridad protagonizados por modelos de IA de última generación durante pruebas internas, los cuales encendieron las alarmas sobre la posibilidad de que sistemas cada vez más autónomos puedan actuar de forma impredecible o escapar de los mecanismos de control establecidos.
Si la ley es aprobada, las compañías que incumplan una orden de apagado podrían enfrentar multas de hasta 20 millones de dólares por día, mientras que otras infracciones relacionadas con las medidas de seguridad también serían sancionadas con fuertes penalizaciones. La propuesta abre un nuevo debate sobre hasta dónde debe llegar el control gubernamental sobre la inteligencia artificial más poderosa del mundo.









