Se trata de Igor, quien dejó sus estudios para trabajar en la calle. Ahora, podrá tener un negocio familiar junto a su madre y retornar a la escuela.
Aunque las familias entregen todo su esfuerzo para que sus hijos estudien y no tengan que salir a las calles a ganarse la vida, por las distintas circunstancias sociales y económicas que enfrentan los países, eso puede ser una tarea complicada de cumplir.
En eso se puede resumir la historia de doña Edilene, una madre cuyo mayor anhelo era sacar a su pequeño hijo Igor de las calles.
Según información de Razoes Para Acreditar, Igor desde que es pequeño ha tenido que tomar otras responsabilidades y salir a buscar el pan trabajando como lustrador de zapatos en la ciudad de Lapa, en Brasil.
Como su familia ha pasado por muchos momentos difíciles a nivel financiero, Igor no ha tenido más remedio que dejar los estudios y dedicarse a su nuevo oficio.
La historia de esta familia se remonta hace 2 años cuando Edilene se separó del padre de Igor, con quien tenía una relación abusiva y violenta en la que también sufrieron Igor y sus hermanos. Este hombre también era agresivo con ellos, por lo que esta mujer luce varias cicatrices en su cuerpo que se hizo cada vez que los defendía.
Tras esta separación, el padre de Igor dejó de apoyar económicamente a su familia. Igor tiene 6 hermanos, entre las que se encuentra Eugenia, de 23 años, quien está paralizada luego de sufrir un derrame cerebral.
Con eso sobre los hombros, Igor ha tenido que asumir el cuidado de su hermana y de llevar dinero a su madre para poder sobrevivir.
“Todo lo que consigue en la calle, lustrar zapatos, lo usa para comprar pañales y el suplemento de su hermana, se preocupa demasiado por ella“, contó su madre, Edilene, quien está muy orgullosa de su hijo.
Su historia de esfuerzo llegó hasta una página brasileña, llamada VOAA, quienes se dedican a realizar colectas por las personas más necesitadas. Así fue que miles de personas se pusieron la mano en su corazón y en sus bolsillos para aportar con dinero.
La campaña fue tan exitosa que se juntó el dinero exacto para comprarle una casa nueva a esta familia. Ahora Igor ya no tendrá que trabajar en la calle y tiene una posibilidad de volver a estudiar en un futuro.
Además, tanto él como su madre podrán ahorrar para ayudar en los tratamientos de su hermana. La casa estará habilitada como una posada en el segundo piso, mientras que el primer piso funcionará como una cafetería, lo que le dará ingresos a esta familia que tanto ha tenido que sufrir.








