La policía detuvo en la noche del jueves a dieciséis personas en Cataluña que participaron en disturbios en pequeñas protestas convocadas por el tercer aniversario del referéndum ilegal sobre la independencia en esta región del noreste de España.
Según un portavoz policial, quince de los arrestos tuvieron lugar en Barcelona y otro en la ciudad de Girona, unos 100 kilómetros al norte.
Entre la pandemia y el momento de depresión del movimiento independentista catalán, sin estrategia clara tras el fracasado intento de secesión de 2017, los actos de conmemoración de ese referéndum ilegal tuvieron un perfil bajo.
En Barcelona, por la noche, algunos cientos de manifestantes se concentraron frente a la sede del gobierno regional catalán, acusando a los dirigentes separatistas de no haber cumplido su promesa de separarse de España.
Tras esa concentración, unas 300 personas prosiguieron la protesta por el centro de Barcelona, lanzando objetos contra los furgones policiales que los vigilaban y prendiendo fuego contenedores para usarlos como barricadas, constató una videoperiodista de la AFP.
El 1 de octubre de 2017, el gobierno regional catalán, dirigido por Carles Puigdemont, impulsó la celebración de un referéndum sobre la independencia de Cataluña que había sido prohibido previamente por la justicia.
La jornada quedó marcada por la violenta actuación policial para impedir la votación, en la que finalmente participaron 2,2 millones de personas (un 40% del censo estimado), con un 90% de votos favorables a la secesión, según las cifras de gobierno regional.








