Lo que debía ser un proceso electoral limpio y en paz se convirtió en una batalla campal en la que se enfrentaron nacionalistas y liberales.
A pedradas y garrotazos se agarraron las personas mientras las juntas receptoras de votos siguen cerradas.
Votantes denunciaron que un grupo de personas roció con gasolina a sus oponentes políticos con la intención de prenderles fuego.
Mientras tanto la Policía aseguró que no hubo tal batalla campal. Algunos pobladores exigen suspender el proceso electoral fallido.









