En un mensaje cargado de profundas reflexiones que no ha dejado a nadie indiferente, la Iglesia Católica aprovechó la homilía dominical para lanzar un contundente llamado a la sociedad sobre los peligros del egoísmo, la envidia y la búsqueda de privilegios por encima del bien común.
Desde la Basílica Menor de Suyapa, el rector Carlos Magno Núñez basó su sermón en la parábola de los trabajadores de la viña para cuestionar a quienes pretenden reclamar tratos preferenciales o se molestan por el beneficio ajeno. “La envidia es ese pecado tan feo que consiste en desear que lo bueno de los demás no sea para ellos, sino solo para nosotros”, enfatizó el sacerdote.
Durante la predicación, Núñez dejó claro que “Dios no admite la rivalidad entre sus hijos” y advirtió que pretender mayores ventajas sobre los demás rompe con el principio de equidad y justicia.
Aunque el sermón se enfocó en el ámbito espiritual, la contundencia de las palabras resuenan inevitablemente en el contexto nacional, donde el afán de protagonismo y los intereses particulares suelen imponerse sobre las verdaderas necesidades del pueblo.









