Honduras vuelve a celebrar su independencia con banderas, desfiles y discursos, pero la directora del CNA, Gabriela Castellanos, lanzó una reflexión incómoda: “¿De qué se independizó realmente este país y de qué sigue siendo rehén?”, cuestionando las condiciones que aún mantienen sometida a la población.
Castellanos señala que, 205 años después de 1821, Honduras continúa enfrentando cadenas como la corrupción, la impunidad, la violencia, la pobreza y la desigualdad, además de una institucionalidad debilitada. A su juicio, hablar de independencia sin hablar del hambre, el desempleo y las deficiencias en salud y educación convierte la historia en una simple ceremonia.
La directora del CNA sostiene que Centroamérica necesita una nueva emancipación, esta vez “de la impunidad, de la manipulación política, de la pobreza heredada y de la obediencia ciega a los caudillos”. Y remata con una frase contundente: “La patria no debería medirse por la cantidad de banderas que levantamos una vez al año, sino por la libertad con la que podemos vivir todos los días.”









