Por: Daniela Rivera.
La violencia, las amenazas y la inseguridad continúan obligando a miles de familias hondureñas a abandonar sus hogares dentro del mismo país, convirtiendo el desplazamiento interno forzado en una de las problemáticas humanitarias más graves y menos visibles de Honduras.

Según datos presentados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), alrededor de 423,845 personas experimentaron desplazamiento interno por violencia alguna vez en su vida, lo que representa el 4.5 % de la población hondureña.
El estudio, basado en la Encuesta Permanente de Hogares de Propósitos Múltiples (EPHPM 2024), reveló por primera vez cifras nacionales sobre esta problemática, evidenciando el impacto que generan las amenazas de grupos criminales, extorsiones, violencia generalizada y conflictos en distintas comunidades del país.
De acuerdo con ACNUR, muchas familias se ven obligadas a huir de manera repentina para proteger sus vidas, dejando atrás viviendas, trabajos, estudios y pertenencias. Además, la organización internacional advirtió que las cifras podrían ser mayores debido al subregistro y al temor de muchas víctimas a denunciar.

“El desplazamiento interno continúa siendo una realidad que persiste en Honduras y que debe transformarse”, señaló ACNUR al referirse a la necesidad de fortalecer la protección y atención a las personas afectadas.
Especialistas consideran que esta situación no solo refleja la crisis de seguridad que enfrenta el país, sino también las dificultades económicas y sociales que viven miles de hogares hondureños, especialmente en sectores vulnerables donde muchas personas terminan migrando nuevamente o buscando refugio fuera del territorio nacional.









