Entre lágrimas, humo y escombros, decenas de locatarios del mercado Galindo regresaron este martes a sus puestos para intentar rescatar lo poco que sobrevivió al voraz incendio que arrasó con más de 35 negocios durante la madrugada.
Con rostros marcados por la tristeza y el cansancio, comerciantes removían cajas quemadas y mercadería parcialmente dañada, mientras otros observaban en silencio las pérdidas que, aseguran, representan años de esfuerzo y sacrificio.
Elementos del Cuerpo de Bomberos y autoridades continuaban inspeccionando la zona para determinar las causas exactas del siniestro, mientras los vendedores pedían apoyo urgente para poder recuperarse económicamente.









