Un violento sismo de magnitud 7,4 sacudió el occidente de Colombia a las 7:34 a. m. del lunes 10 de agosto. El movimiento telúrico tuvo como epicentro el departamento del Chocó, a pocos kilómetros del municipio de San José del Palmar.

La sacudida sobrepasó el minuto de duración y desató la zozobra en gran parte del país, provocando el colapso parcial y total de múltiples infraestructuras, incendios y la pérdida de vidas humanas.
Según reportes consolidados por las autoridades locales y organismos de socorro, la cifra de personas fallecidas asciende de forma preliminar tras emergencias registradas en departamentos como Risaralda, Caldas y Valle del Cauca. Entre las zonas más golpeadas se encuentra Pereira, donde el alcalde Mauricio Salazar confirmó el fallecimiento de al menos 18 personas tras el colapso de varias viviendas y fachadas.
De igual manera, en el departamento del Valle del Cauca se confirmó la muerte de tres niños en Calima El Darién debido a la caída de la pared de una institución educativa, así como una víctima fatal adicional en el municipio de Zarzal.
Por su parte, la ciudad de Manizales se mantiene en máxima alerta. Su alcalde, Jorge Eduardo Rojas, reportó que más de una docena de edificios y una veintena de casas quedaron destruidas total o parcialmente.

Asimismo, se registraron graves fugas de gas e incendios en distintos sectores urbanos. Situaciones dramáticas también se vivieron en la Universidad de Caldas, donde estudiantes y docentes rozaron la tragedia tras el desprendimiento de paredes y mampostería en sus instalaciones.
En Cali y Quibdó, el escenario es igualmente crítico. En la capital vallecaucana, el pánico colectivo provocó la evacuación masiva de edificios residenciales y centros de salud, mientras las autoridades evalúan colapsos en edificaciones y afecciones en la infraestructura de transporte. De forma paralela, en Quibdó (Chocó), la emblemática Catedral Basílica sufrió el colapso parcial de una de sus torres, al tiempo que los bomberos intensifican las labores de búsqueda bajo escombros en estructuras derribadas por el temblor.
Ante la magnitud del desastre, el presidente de la República suspendió su agenda oficial para presidir de urgencia un Puesto de Mando Unificado (PMU) junto a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Los cuerpos de bomberos, la Cruz Roja y las Fuerzas Militares continúan desplegados en los puntos críticos de rescate. Las autoridades han reiterado el llamado a la calma y piden utilizar exclusivamente los canales de información oficial para evitar desinformación en medio de la emergencia.








