El doble terremoto que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio no solo provocó una de las mayores catástrofes de la historia reciente del país, también expuso, según un informe del Miranda Center for Democracy, el colapso de la capacidad del régimen chavista para responder a una emergencia de gran magnitud.
El centro de estudios sostiene que el Estado venezolano no activó los mecanismos previstos para una situación de desastre, dejaron sin coordinación las primeras 72 horas —consideradas decisivas para salvar vidas— y terminaron agravando una crisis que pudo haber tenido consecuencias aún mayores de no ser por la intervención de decenas de equipos internacionales de rescate.
El documento, elaborado por el think tank fundado por venezolanos y con sede en Washington, reconstruye la respuesta de la cúpula chavista tras el desastre a partir de testimonios de especialistas en gestión de riesgos, rescatistas, funcionarios, documentos técnicos y datos de organismos internacionales. Según el informe, la magnitud de la crisis estuvo marcada no solo por la fuerza del doble terremoto, sino también por el deterioro de las instituciones encargadas de atender emergencias.
La investigación sostiene que las cifras oficiales no reflejan la verdadera dimensión de la tragedia. Mientras el régimen interino mantiene un balance de 5.208 fallecidos, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estimó una probabilidad del 70% de que la cantidad de muertos superara los 10.000.









