La Policía de Investigaciones (PDI) de Chile reunió esta semana a agentes federales de Brasil, Estados Unidos, Australia, España, Estonia y Corea del Sur para intercambiar estrategias contra el crimen organizado transnacional, con especial foco en el rastreo e incautación de criptoactivos.
«Dimensionamos un fenómeno que no es menor, aquello que mantiene en el tiempo a estas organizaciones, su visión empresarial y capacidad de lucrar. Sus inversiones, sus patrimonios, las estructuras que los encubren y defienden, eso es lo que debemos perseguir”, dijo el director general de la PDI, Eduardo Cerna.
Según explicaron los participantes del evento, durante un allanamiento, un detective ya no solo busca documentos, dinero o armas, también debe asegurar teléfonos y dispositivos inteligentes para rastrear las finanzas del crimen organizado, como dejó de manifiesto el esquema de lavado de dinero del narcotráfico descubierto hace días en Valencia o el uso de criptoactivos para sacar millonarios fondos de Chile por parte de Tren de Aragua.
En ese contexto, aseguró Cerna, se apunta a golpear el patrimonio y por ello “la inteligencia policial y económica apunta a lo más oculto y complejo, hoy por ejemplo expresado en los criptoactivos”.
Trazabilidad de los criptoactivos
Especialistas en lavado de activos y tecnologías utilizadas por organizaciones criminales reunidos en Santiago, junto a las Fuerzas Armadas chilenas, pusieron en común herramientas que permiten establecer la trazabilidad de los criptoactivos, desarrollando la capacidad de las instituciones para incautarlos y dejarlos fuera del alcance de las estructuras criminales.
«El método de los criptoactivos ha sido incorporado por un sinfín de organizaciones para mover recursos y dificultar su rastreo», dijo a EFE Johnny Fica, a cargo de la Prefectura contra el Crimen Organizado de la PDI.
El prefecto añadió, sin embargo, que la modalidad no elimina «formas tradicionales de lavado (que) continúan vigentes según la magnitud, territorio y objetivos de cada grupo, mientras las estructuras transnacionales aprovechan servicios tecnológicos disponibles hoy globalmente».









